El «cupping» es el método estandarizado que usan catadores profesionales (Q-Graders) para evaluar la calidad de un café — y sorprendentemente, puedes hacer una versión casera con lo que ya tienes en la cocina.
¿Qué evalúa el cupping?
Fragancia (el aroma del café molido en seco), aroma (al mojarse con agua), sabor, acidez, cuerpo, dulzura y retrogusto. Los profesionales le ponen nota a cada categoría en una hoja de puntuación estandarizada por la SCA.
Cómo hacer tu propio cupping en casa
| Paso | Qué hacer |
|---|---|
| 1 | Muele varias muestras de café (medio-grueso) en tazas separadas |
| 2 | Huele el café molido en seco — anota lo que percibes |
| 3 | Vierte agua caliente (~93°C) sobre cada muestra |
| 4 | Espera 4 minutos, rompe la costra de café flotante y huele de nuevo |
| 5 | Retira la espuma y deja enfriar un poco |
| 6 | Sorbe con fuerza (hacer ruido es parte de la técnica — airea el café sobre toda la lengua) |

👅 El sorbo ruidoso no es mala educación — dispersa el café en aerosol sobre toda la lengua y el paladar para captar más matices de sabor de una sola vez.
¿Por qué probarlo con amigos?
Comparar 2-3 cafés de origen distinto lado a lado (por ejemplo, uno de Oaxaca y uno de Veracruz) hace muchísimo más evidentes las diferencias que probar uno solo. Es una actividad simple, barata, y sorprendentemente reveladora sobre cuánto varía el café según su origen y proceso.
No necesitas ser experto
No hace falta identificar «notas a bergamota» para disfrutar el cupping. Basta con notar si un café te parece más ácido, más dulce, más afrutado o más terroso que otro — ya estás catando.